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El éxito de sus personajes trascendió a Rius

Eduardo del Río, conocido popularmente como Rius –nombre que adoptó para no avergonzar a la familia porque en aquellos tiempos no era bien visto el trabajo de caricaturista político, y los emblemáticos personajes que creó― fueron tema de la charla que sostuvo la doctora en Historia del Arte, Thelma Camacho Morfín, durante el programa institucional “Diálogos en El Colegio de Sinaloa”, este jueves 3 de septiembre de 2020.

La investigadora nos dice que Rius tenía claro que había temas tabúes en el México de mediados del siglo XX y éstos eran: el Ejército, el Presidente y la Virgen de Guadalupe. Aunque Eduardo del Río fue despedido de todos los periódicos en los que trabajó a causa de la censura, fue un hombre que tenía muy claro y luchaba, desde su trinchera, por un país mejor y, por consiguiente, por un mundo mejor. A Rius se le reconoce por tener la capacidad de cuestionar hasta sus propias ideas.

La historia de sus icónicos personajes nace en 1966 con “Los supermachos”, una revista “de monitos” que, para variar, también tuvo problemas con la censura gubernamental y dejó en 1967 porque la editorial para la que trabajaba lo despidió y se quedó con los personajes, según decía una cláusula del contrato. Camacho Morfín dice que las historietas se les escapaban al poder y esa característica llama la atención a investigadores y estudiosos extranjeros, ya que, a diferencia de otros países, en México el “gran debate político no se lleva en la Gran Prensa sino en las historietas, o revistas de monitos”, esto, según Roderic A. Camp, es una característica particularmente mexicana.

La trayectoria de Rius como creador y dibujante es fructífera y hay que reconocer que el éxito de sus personajes lo trascendió, ya que no pierden vigencia a pesar de los años. La historiadora señala, en la investigación que hizo, que el Gobierno ejercía censura directa, como ya se dijo líneas arriba, gracias a diferentes mecanismos de presión y estrategias de control; así que la misma suerte corrieron las siguientes publicaciones que fueron: “Los Agachados”, 1968; “La Garrapata”, 1968; “El Chahuistle”, 1993 y “El Chamuco”, desde 1996 a la fecha, una publicación que ha sido escuela para grandes caricaturistas de la actualidad.

A Rius se le reconoce como un gran impulsor de los jóvenes caricaturistas mexicanos y un hombre muy generoso. Camacho Morfín dijo que los personajes que la mayoría de los mexicanos tienen en la memoria trascendieron la “revista de monitos” y se popularizaron gracias al cine, con la película “Calzonzin Inspector», en 1973, así como obras de teatro que se estrenaron en varios países de América Latina, como una obra que tuvo mucho éxito en Bogotá, en el año de 2004.

Sus personajes son rurales y los más conocidos son: Juan Calzonzin, el indio envuelto en una cobija eléctrica; Chon Prieto, el típico borracho del pueblo y patiño de Calzonzin; Don Perpetuo del Rosal, el cacique del pueblo; Doña Eme (Emerenciana), la beata del pueblo; Lucas Estornino, el intelectual pueblerino; Gedeón Prieto, el clásico burócrata; Fiacro Franco, el español dueño de la cantina, y Arsenio y Lechuzo, los policías del pueblo que estaban a la orden del cacique.