23 de febrero de 2026.
“No hay que creer tanto lo que dicen los medios sobre el agua ‘pura’ de manantial”, indicó la Dra. María Aurora Armienta Hernández —miembro de El Colegio de Sinaloa— durante su conferencia ¿El agua de manantial es tan pura como dicen y el flúor tan necesario?, impartida a estudiantes de la preparatoria “Rafael Buelna Tenorio” de la Universidad Autónoma de Sinaloa, el viernes 20 de febrero del año en curso.
La investigadora señaló al alumnado que el agua de los manantiales es agua subterránea que está en contacto con las rocas y se pueden encontrar en los acuíferos, zona que forma parte del subsuelo en donde puede fluir esta sustancia hasta emerger.
Sin embargo, el agua no se encuentra conformada únicamente por H2O sino que, a partir del ciclo del agua y el paso de la misma por el subsuelo, adquiere diferentes componentes químicos como CO2, el oxígeno, el óxido de nitrógeno o de azufre que se disuelven en ella hasta cambiar su composición.
Es por ello que el agua subterránea o agua de manantial, aunque luzca limpia en primera instancia, puede encontrarse contaminada por los componentes antes mencionados y además por factores externos como: filtraciones de gasolina; fosas sépticas, por su construcción deficiente; agua de mar, si es que se encuentra cerca de los acuíferos, y sustancias utilizadas en la agricultura.
María Aurora Armienta añadió que en cuanto a elementos naturales que afectan la composición del agua podemos encontrar sustancias como el arsénico o el flúor debido a que si se encuentran altas concentraciones de estos elementos en las rocas y estas a su vez se disuelven en el agua, logran contaminarla hasta volverla dañina para la salud humana.
Por estos motivos, la investigadora resaltó la importancia de realizar análisis del agua subterránea en laboratorios porque a simple vista no se logra dimensionar el grado de componentes contaminantes que habitan en ella.
En cuanto a qué tan necesario es el flúor, la Dra. Armienta compartió con los estudiantes que existen normas regulatorias sobre la cantidad que debe tener esta sustancia en el agua y mencionó que en Culiacán debe recibir 1 miligramo por litro máximo de fluoruro, de acuerdo a la ley aprobada en 2022.
Durante las reflexiones finales de esta charla, María Aurora Armienta hizo ver a los estudiantes que cada agua mineral tiene una composición diferente debido a la procedencia del agua, el tipo de rocas en las que estuvo en contacto y cuánto tiempo fluyó por ellas.



