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Historias bajo el mismo cielo es un acto de memoria por lo que somos: Jesús Enrique Cázarez

13 de mayo de 2026.

En la presentación del libro Historias bajo el mismo cielo de Jesús Enrique Cázarez, ingeniero civil de profesión y escultor de obras de ensamble de madera, Guadalupe Robles y José Heriberto Sánchez –comentaristas de la obra– hablaron sobre lo valioso de las vivencias que se obtienen desde niñez y aún más tener la oportunidad de escribirlas y compartirlas con otras personas. Esta actividad fue realizada en el vestíbulo de El Colegio de Sinaloa, el martes 12 de mayo del presente año.

Durante el evento Jesús Enrique Cázarez comentó que esta obra para él significa un logro muy importante, pues compartió que su padrino rotario, Francisco López Carrasco, le decía que “las personas debían hacer tres cosas en su vida: tocar un instrumento, hablar un idioma extranjero y escribir un libro. Ya medio hablo inglés y escribí el libro, así que voy a la mitad”, dijo.

Entre sus comentarios Heriberto Sánchez narró algunas de las anécdotas iniciales, resaltando que compartir las memorias de quienes nacieron en pueblos, como en el que se desarrollan la mayoría de los relatos de la historia, después de muchos años es “identificar cómo se ganaban la vida las familias que vivían en los ranchos”, mostrando que tanto niños como adultos tenían actividades a realizar para su desarrollo, pero también la existencia de una unión comunitaria inigualable.

Por su parte, Guadalupe Robles enfatizó que volver al pasado es confirmar lo que sabemos que existe y lo que somos, puesto que regresar a “lo que fuimos” nos enseña el valor del viaje y la memoria. Al mismo tiempo citó a Marcel Proust con En busca del tiempo perdido para indicar que “somos seres de recuerdos y nostalgias, que vivimos para recordar, para contar la vida” tal y como lo hizo Enrique Cázarez en su ejemplar.

Asimismo, él agregó que presentar Historias bajo el mismo cielo en El Colegio de Sinaloa le da un significado aún más especial, ya que “no es solamente la presentación de un libro, es también un acto de memoria, de identidad y de cariño por lo que somos y de dónde venimos.”

Mencionó que esto nació de una necesidad muy humana y personal: “la de no olvidar, de guardar historias que, aunque parecen sencillas están llenas de vida; de esfuerzo, de amor y de enseñanza.” Además, de destacar que no es sólo un conjunto de historias, sino “un recorrido por personajes y lugares reales, es un reflejo de varias familias, y es un espejo también donde quizás más de uno de ustedes pueda reconocerse y ¿por qué no? disfrutar ese regreso”, resaltó.

Para finalizar, Alma Guadalupe Pérez Armenta leyó un fragmento de la historia y posteriormente los asistentes compartieron sus felicitaciones y anécdotas de “rancho” con el autor y comentaristas.

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