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La relación de la geología y la salud humana es invisible, pero decisiva: María Aurora Armienta

28 de noviembre de 2025.

En el marco de las actividades de divulgación científica impulsadas por El Colegio de Sinaloa en la entidad, la Dra. María Aurora Armienta Hernández, miembro de este organismo, impartió la conferencia: ¿Por qué afirmamos que la geología puede afectar la salud?, dirigida a estudiantes de la licenciatura en Enfermería de la Universidad Autónoma de Sinaloa, unidad Culiacán, este viernes 28 de noviembre del presente año.

La Dra. Armienta abrió su exposición destacando que la relación entre los procesos geológicos y la salud humana constituye un campo de estudio complejo y, en ocasiones, subestimado. Señaló que ciertos fenómenos naturales pueden generar incrementos rápidos en la concentración de sustancias tóxicas, lo que representa un riesgo significativo para las poblaciones expuestas; tal es el caso de las erupciones volcánicas o de las reacciones químicas derivadas de la interacción entre el agua y determinados tipos de roca. Aunque los efectos no siempre se manifiestan de forma inmediata, enfatizó que sus consecuencias pueden hacerse evidentes a largo plazo.

“¿De qué manera ingresan estos elementos al organismo?”, cuestionó la investigadora, “los elementos están presentes en todas partes: en las rocas, el suelo, el subsuelo y el agua subterránea. Por ello, pueden incorporarse a los vegetales mediante la absorción y, en los animales, a través de su alimentación, hasta llegar finalmente a los seres humanos.”

La especialista destacó que la OMS ha identificado diez elementos particularmente nocivos para la salud humana, entre los cuales México presenta dos de alta relevancia: el arsénico y el flúor. Ambos comparten la característica de pasar inadvertidos en el agua, ya que no se eliminan mediante ebullición; por el contrario, su concentración puede aumentar bajo estas condiciones.

Los efectos del flúor (F) abarcan un amplio espacio, que va desde alteraciones cognitivas y fluorosis dental hasta disfunciones tiroideas, daños cardiovasculares, alteraciones inmunológicas, hepáticas y renales; intolerancia a la glucosa, afectaciones a la fertilidad y fluorosis esquelética. De acuerdo con Armienta Hernández, este elemento proviene de la interacción del agua subterránea con rocas riolíticas, graníticas y con gases volcánicos. En solución acuosa se encuentra como fluoruro, y su impacto puede mitigarse en presencia de calcio. La normativa mexicana establece un límite máximo permisible de 1.00 mg/L (DOF 2022); sin embargo, estudios realizados en Durango muestran concentraciones de hasta casi 12 mg/L. Con humor, la investigadora comentó: “La fluorosis es un problema recurrente en nuestro país. Si visitan Durango y observan dientes amarillentos, no es cuestión de higiene, sino de flúor”.

En cuanto al arsénico (As), señaló que se trata de un elemento aún más agresivo y ampliamente distribuido. Su presencia en el noroeste del país es marcada en regiones como Hermosillo, Caborca y Etchojoa (Sonora); San Diego de Alcalá, Meoqui y Delicias (Chihuahua); y particularmente Guadiana (Durango), reconocido internacionalmente por la abundancia de este elemento. La doctora recordó haber observado, en un museo en Londres, una roca de arsénico procedente de Durango exhibida por su toxicidad.

Entre las enfermedades asociadas a la exposición crónica al arsénico se encuentran trastornos gastrointestinales, neurológicos e inmunológicos; enfermedad del “pie negro”; daños pulmonares; diabetes; hipertensión; y diversas afecciones dermatológicas como hiperpigmentación, hipopigmentación e hiperqueratosis, además de alteraciones genéticas. Asimismo, este elemento es un reconocido agente carcinógeno, vinculado con cáncer de piel, vejiga, riñón, pulmón, hígado y próstata. Explicó que la eficiencia de absorción depende de la vía de exposición, por ejemplo, la inhalación presenta alrededor del 50 %, la ingestión cerca del 80 % y la vía dérmica tan solo un 6 %.

La primera región del país donde se documentaron enfermedades asociadas al arsénico fue la Comarca Lagunera; en todo el país se han registrado cerca de un millón y medio de habitantes afectados por la presencia elevada de este elemento. Las fuentes eran casi en su totalidad naturales —rocas y formaciones montañosas—, salvo por el uso de pesticidas. Entre las afectaciones registradas destacan la enfermedad vascular periférica, queratosis, cáncer cutáneo, alteraciones en la pigmentación, trastornos gastrointestinales y daño citogenético.

Para concluir, la investigadora emérita del Sistema Nacional de Investigadores subrayó que diversos eventos geológicos pueden tener impactos directos en la salud humana, entre ellos las tormentas de polvo, los movimientos telúricos y las erupciones volcánicas. El encuentro contó también con la asistencia de docentes de dicha facultad, entre ellos la Dra. Oralia Sandoval Guerrero, secretaria académica; la Dra. Josefina Macías Núñez; y el Dr. José Casimiro Zamora Castro, adscrito a la Facultad de Medicina de la misma institución.

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