19 de junio de 2025.
Para comprender las bases históricas, jurídicas y políticas que aún influyen en las estructuras de poder, como es el caso del Vaticano, el Dr. Roberto Blancarte Pimentel —miembro de El Colegio de Sinaloa— disertó la conferencia: Para entender a la Santa Sede y a los Papas como actores políticos, el miércoles 18 de junio del presente año, ante un público que se dio cita en el Salón de Usos Múltiples de la Casa del Marino, en el puerto de Mazatlán.
Durante su conferencia, Roberto Blancarte señaló que la sucesión papal es uno de los acontecimientos que más atraen la atención de los medios de comunicación a nivel global; ya sea por el aura de misterio a su alrededor, ya que el Cónclave se realiza a puerta cerrada, además de que los candidatos no pueden decir que lo son. No obstante, las especulaciones que se hacen en torno a esta sucesión no alcanzan a capturar la complejidad de una institución como lo es la Iglesia católica y, en particular, a la Santa Sede.
El académico explicó que la sociología de la religión y el estudio de las relaciones internacionales pueden contribuir a esclarecer los mecanismos de esta institución. Con base en ello, Blancarte exhortó a los asistentes a intentar definir qué es la Santa Sede, pues habría que entenderla no como una institución política, sino religiosa, sin que esto signifique ignorar sus implicaciones en el ámbito del poder.
Definió a la Santa Sede como una institución sui generis, que es a la vez cabeza de la Iglesia católica y del Estado de la ciudad del Vaticano. “Esto convierte a la Iglesia católica en la única religión en el mundo con posibilidad de representación diplomática ante los diversos estados del mundo”, indicó.
De manera importante, subrayó que esta capacidad política ha sido cuestionada incluso dentro de la propia Iglesia católica; mencionó que, por ejemplo, ha habido movimientos que han buscado impedir que la Santa Sede tenga representación en la ONU. “Los argumentos van desde el señalamiento de que una Iglesia no debería tener representación política, ya que esto impide una verdadera relación igualitaria con otras Iglesias cristianas o que existe una doble representación por parte de ella, puesto que los católicos de los distintos países ya están representados por sus Estados”, explicó.
En este sentido, Roberto Blancarte procedió a determinar que la Santa Sede es esencialmente una figura jurídico-política que le permite a la Iglesia católica actuar en el plano internacional con los demás Estados del mundo. A su vez, mencionó que la Santa Sede es la que designa al papa como jefe visible de la Iglesia, por lo que se puede entender la importancia de la elección en el cónclave.
Si bien, a la Santa Sede puede confundírsele con el Sumo Pontífice, compartió que “no es que el Papa represente a la Santa Sede, sino que lo personifica; el hombre es la institución y la institución es el hombre”.
Entre otros aspectos, el expositor planteó que la figura del Papa concentra todo el poder de la Iglesia; es el único ostentador del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, sin contrapesos internos. Es por ello que forma parte del contexto global, es decir, su voz se integra con el resto de discursos sobre conflictos armados, política y diferencias ideológicas. Sin embargo, Roberto Blancarte también señaló que “hay que saber cuál es la capacidad real que tiene este Papa para intervenir y hasta dónde puede llegar y en qué regiones puede hacerlo y en donde no”.
El experto en temas religiosos señaló que en el caso del Papa León XIV, él ha promovido un discurso de paz ante los actuales conflictos bélicos en Medio Oriente, pero la influencia de este enfrenta un reto geopolítico y religioso, pues el catolicismo no es la religión dominante en esos países.
Por otra parte, el académico también hizo hincapié en que el Papa no solo es una figura religiosa llena de simbolismos, sino también es un jefe de Estado que realiza discursos diplomáticos, con la diferencia de que congrega a sus seguidores a través de la fe.
Hacia el final de su conferencia, Roberto Blancarte comentó que la decisión de los cónclaves resulta de gran relevancia, puesto que la formación y trayectoria del Papa en turno conllevarán un estilo personal de gobernar: Si la Santa Sede insiste más en la autoridad que en la caridad, si escucha más que pontifica, si se concentra en su labor pastoral que en la legislativa, “harán, todas estas cosas, diferencias respecto al rumbo de la Iglesia”.
Concluyó que aunque tiene repercusiones en el ámbito político, esta institución no es política sino religiosa y su fin último no es terrenal o relativo al poder sino el establecimiento del reino de Dios y la salvación eterna del hombre.
*Foto de Portada/ Periódico Noroeste.



