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Es posible el avance económico, pero se debe mitigar el impacto ambiental reforestando los manglares

Ante una numerosa audiencia, el Dr. Federico Páez Osuna —especialista en ciencias del mar y miembro de El Colegio de Sinaloa— brindó la conferencia: El impacto ambiental de la planta de amoniaco, el miércoles 19 de agosto de 2020, a través de la plataforma Zoom. La actividad que abrió el ciclo Conversaciones desde El Colegio de Sinaloa congregó a autoridades de la institución, como el Mtro. Élmer Mendoza, presidente colegiado; Lydia Concepción Celaya, secretaria General; y la Dra. Ma. Aurora Armienta, miembro del Consejo Directivo, así como estudiantes, profesores y servidores públicos del Gobierno del Estado de Sinaloa.

En su introducción, el Dr. Federico Páez Osuna explicó que la sintetización del amoniaco ha sido una de las contribuciones más importantes de la humanidad en el área de la química, pues señaló que esto ha dado pie a que la humanidad se incremente exponencialmente gracias a que esta sustancia ha favorecido la producción de alimentos en masa. En la actualidad, 7 mil 800 millones de personas que habitan el planeta tierra han consumido dicho elemento.

Aclaró que el cuerpo humano tiene componentes elementales para su subsistencia como el Nitrógeno N —una persona promedio con un peso corporal de 78 kilogramos posee aproximadamente un kilogramo de N.—, la función que tiene este elemento en nuestro cuerpo es sintetizar el amoniaco. Para el experto, el producir esta sustancia ha beneficiado a los seres humanos por su flexibilidad en la creación de diversos productos que van desde medicinas, alimentos, productos de limpieza y belleza.

Sin embargo, el científico aclaró que su producción en cantidades industriales tendrá un gran impacto ambiental puesto que: “El mayor reto que tenemos los científicos a nivel mundial tiene que ver con la necesidad de producir más alimentos, si consultan la fuente de la FAO, se avizora que para el año 2050 seamos aproximadamente más de 9,750 millones de personas quienes habiten la Tierra, y es preocupante ya que la taza de producción de alimentos no crece a la proporción de la reproducción de la raza humana, ahora si quisiéramos competir para igualar estos datos lo tendríamos que hacer de manera sustentable y es ahí donde surge otro reto”, destacó.

Planta de amoniaco en el puerto de Topolobampo

En cuanto a la planta de amoniaco que se construirá en el puerto de Topolobampo, el Dr. Páez Osuna señaló que: “Esto tendrá un impacto ambiental importante considerando el tamaño de la planta, la tecnología que se va a usar en el proceso y la fuente de energía con el que se transformará el nitrógeno. Esto podrá tener un alcance en tres factores: el cambio de uso de suelo, el manejo del agua, y el manejo de partículas en el aire.”

En relación con el cambio de uso de suelo, explicó las implicaciones más importantes: “El hecho de ocupar 126 hectáreas de humedal tendrá un gran impacto puesto que estas perderán su principal función que es proteger a la biota marina, además la energía y elementos que usan las pescaderías locales se perdería, además de la estabilidad costera”, indicó.

En cuanto al manejo del agua, detalló que “En la succión del agua, la cosa es diferente, una termoeléctrica succiona el agua y el plantón que vive ahí, equivale a 14 plantas de amoníaco, es decir que esta succiona mucha más agua. Ejemplo, la termoeléctrica de Mazatlán, esta succiona 28 mil metros cúbicos por hora, contra los 2 mil metros cúbicos por hora de agua que succiona una planta de amoniaco, calculando el recambio del seis por ciento a estas 126 hectáreas obtendríamos 2 mil 332 metros cúbicos por hora”, explicó.

Con respecto al manejo de partículas en el aire, explicó que él y otros colegas hicieron un ejercicio en Mazatlán comparando una termoeléctrica contra una granja de camarón que estuvieron operando con combustóleo hace muchos años: “Nosotros podemos ver qué pasa con los impactos entre estas dos actividades y la planta de amoniaco. Si hablamos de estas dos actividades y hablamos de una granja de cultivo de camarón el impacto ambiental en el uso de suelo es el mismo; si nos referimos a que las tres tienen 126 hectáreas de extensión, respecto a la emisión de gases, nos damos cuenta que la termoeléctrica produce 2.0 veces más CO2 que una planta de amoniaco, y una planta de amoniaco produce 122 veces más que una granja de camarón que se extiende en 126 hectáreas”, aseveró.

Entre otros aspectos importantes, el Dr. Páez Osuna propuso que —si de todas formas se habrá de construir la planta de amoniaco— se tiene que mitigar el impacto ambiental reforestando los manglares, instalando los sistemas de exclusión de fauna acuática (las llamadas SEFAs), además el uso de torres para enfriar el área donde se reproduce la flora y la fauna.

Ante la pregunta de qué aspectos se están tomando en cuenta para reducir el potencial impacto por una descarga de amonio en los sistemas costeros adyacentes considerada por su máxima toxicidad, el Dr. Páez Osuna contestó: “creo que no hay tanto riesgo de que se filtre esta sustancia a los mantos acuíferos, pero si veo un gran riesgo en el manejo del almacenamiento del mismo, aquí seria un trabajo para los ingenieros industriales porque este tema es más de seguridad que de impacto ambiental”, aclaró el académico.

Por otra parte, el presidente de El Colegio de Sinaloa, Mtro. Élmer Mendoza al finalizar dio un mensaje sobre lo que el ciclo de Conversaciones desde El Colegio de Sinaloa pretende: llevar estos temas tan importantes para la sociedad, y señaló estar de acuerdo con el desarrollo económico siempre y cuando se respete a la naturaleza. Habló también sobre los intereses políticos, por ver avances en la economía de la República Mexicana, no obstante, subrayó que las políticas públicas siempre deben estar de la mano y considerando las recomendaciones de los científicos expertos en la materia.