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La recreación de la arquitectura histórica conforma el carácter ecléctico de la residencia de Antonio Rivas Mercado: Gabriel Mérigo

30 de octubre de 2020

En el marco del programa Diálogos en El Colegio de Sinaloa, el Arq. Gabriel Mérigo Basurto presentó la videoconferencia: La restauración de la residencia de Antonio Rivas Mercado, actividad que se desarrolló el viernes 30 de octubre de 2020, a través de las plataformas YouTube y Facebook, en la que presentó detalladamente el proceso de restauración de este inmueble histórico que, según los expertos, es el más representativo de la arquitectura romántica que desarrolló en su tiempo Rivas Mercado.

El arquitecto Mérigo Basurto señaló que “el México del movimiento posrevolucionario, en su afán renovador, tendió una sombra sobre el porfiriato provocando que se conozca poco la arquitectura y los arquitectos de aquella época. Con el tiempo se ha revalorado el pasado porfiriano y ahora conocemos más de su producción arquitectónica, particularmente la que se construyó en contra del nacionalismo y el academicismo; el Arq. Rivas Mercado sobresalió no sólo por la calidad de su práctica profesional sino por su fecunda labor docente”, dijo.

Durante su conferencia Gabriel Mérigo detalló que el arquitecto Antonio Rivas Mercado nació en Tepic, Nayarit, en 1853, estudió en el extranjero y al regresar a México revalidó sus estudios profesionales y obtuvo el título de ingeniero-arquitecto en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Explicó el investigador que debido a las relaciones familiares y del ámbito político Rivas Mercado realizó una abundante producción arquitectónica en tres órdenes: edificios públicos, haciendas rurales y casas particulares.

Como ejemplos de su trabajo tenemos el Teatro Juárez, en Guanajuato, el inmueble que hoy conocemos como el Museo de Cera, en la Ciudad de México, y, la más significativa, que fue la construcción de su residencia. Es importante destacar que en 1900 le fue encomendada su obra máxima, la construcción monumental de la columna conmemorativa del Centenario de la Independencia nacional.

Entre las ideas extranjeras que se importaron en la época porfirista quizá la más importante fue el Romanticismo que dice: el sentimiento antes que la razón. Esta corriente redefinió la manera en que las culturas de occidente pensaban sobre sí mismas, rompieron con el racionalismo basado en un conjunto de reglas estereotipadas, representó la libertad y su búsqueda constante, su expresión en la arquitectura fue el eclecticismo, que es en sí una reacción contra el racionalismo y el academicismo, favoreciendo el sentimiento y alimentando las emociones.

Así, para finales del siglo XIX, el arquitecto Rivas Mercado construyó la residencia familiar en el más maduro eclecticismo, pues la diseñó en base a la selección y combinación de varios estilos históricos para lograr el carácter deseado y dar vuelo a su creatividad. La residencia, que se dispuso girada en un ángulo de 45 grados, fuera de todo lo establecido para la época, se encuentra en la calle Héroes de la Colonia Guerrero, uno de los antiguos barrios de la Ciudad de México. Después de que un grupo de vecinos se dio a la tarea de rescatar la finca ya que pretendían demolerla para construir en ese predio un conjunto habitacional, fue adquirida por el gobierno de la ciudad y restaurada para asegurar su conservación.

En lo general la lujosa casa se compone de elementos tomados de la arquitectura histórica, como son las columnas de orden dórico, las balaustradas renacentistas, las ventanas victorianas y el frontón clásico del acceso principal. Las variadas recreaciones de la arquitectura histórica de este monumento conforman su carácter ecléctico único y le confieren el valor artístico relevante que caracteriza a la obra del arquitecto Rivas Mercado. Lamentablemente, dijo el investigador, el tiempo y el abandono provocaron en el monumento un serio deterioro que puso en riesgo su existencia, la encontraron en estado ruinoso, con todo tipo de daños y en estado deplorable.

El proceso de restauración duró diez años, el Dr. Mérigo Basurto aclara que los trabajos no fueron continuos, sino que tuvieron que interrumpirse por falta de recursos económicos. A pesar de esto, la recuperación de la casa fue total, se restauró cada espacio respetando el modelo original. Cabe destacar los más de 90 modelos distintos de azulejos que componen los pisos de la Casa Rivas Mercado, ejemplares adquiridos en Inglaterra, ya que el restaurador se dio a la tarea de buscar su origen y encontró que fue la empresa Craven Dunnill Jackfield, cuya fábrica y moldes originales forman parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El arquitecto puntualiza que: “el edificio restaurado va a ser propuesto para ser un conjunto cultural con una labor intensa en la producción del arte, principalmente escénico; este uso nuevo va a responder de alguna manera a las expectativas del Arq. Antonio Rivas Mercado como educador y hombre de cultura y de Antonieta como infatigable promotora de las artes”, concluyó.