29 de septiembre de 2025
Como parte de las actividades de la agenda académico-cultural que organizó El Colegio de Sinaloa en la ciudad de Los Mochis, el reconocido sociólogo y miembro de esta institución colegiada, el Dr. Roberto Blancarte Pimentel, brindó a los estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Sinaloa la conferencia: El estado de las religiones y la laicidad en el mundo, el viernes 26 de septiembre del presente año, en el auditorio “Dr. Miguel Antonio Ocaña Montaño”, de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Estuvo acompañado por el Dr. Octavio Martínez Cazarez, director de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, UAS, y el Mtro. Élmer Mendoza, presidente de El Colegio de Sinaloa.
En su disertación, Roberto Blancarte abordó las transformaciones de las creencias en el mundo contemporáneo. Comentó que no se trata sobre una suspensión de las creencias o que se esté dejando de creer, sino que las personas están creyendo en otras cosas. Y es esta la tesis principal: las personas se están alejando de las religiones más tradicionales.
Señaló que, desde hace veinticinco años, en Sinaloa ya había personas que se adscribían al rubro “sin religión”, siendo el 7 por ciento. Pero en el 2020 se observó una tendencia a la baja, a nivel nacional, en el rubro de catolicismo con un 78 por ciento, aunque sigue siendo un alto porcentaje sí expresa una reducción en los creyentes “católicos”.
Mencionó, además, que el número de “protestantes” subió al 8.6 por ciento, subiendo del 2 por ciento, en veinte años en Sinaloa. Y en el rubro “sin religión” hubo un incremento del 7 por ciento a un 12.7, siendo un porcentaje más alto que el de los “protestantes” y los “evangélicos”, en Sinaloa. Siendo nuestro estado un reflejo de lo que está sucediendo a nivel mundial.
Explicó que el nivel de “sin religión” en Sinaloa es más alto que el porcentaje a nivel nacional, que no llegó al 10 por ciento; pero, aun así —señaló— “es la tendencia la que va a mostrarnos hacia dónde vamos”. Mencionó que Sudamérica se puede ver similitud, por ejemplo: Argentina. Sería comprensible pensar que, al tener al Papa argentino, las personas originarias de ese país compartirían la misma fe, pero no es así; ya que el 23 por ciento se identifica como “sin religión”, siendo 1 de cada 5 habitantes.
Roberto Blancarte motivó a los estudiantes a que participaran en la actividad preguntándoles: ¿qué tienen en común Bolivia, Paraguay, Perú y México para que el porcentaje de “sin religión” no sea tan alto como en otros países? Después de algunas participaciones de los estudiantes, el doctor respondió que hay una hipótesis que señala al alto porcentaje de población indígena en estos países, como el factor que impide que más personas se identifiquen en el rubro de “sin religión”.
Sin embargo, comentó que, en Chiapas, estado con alta población indígena, hay tasas altas de personas sin religión. Continuó con otra pregunta. Esta vez fue: ¿por qué creen que incluso en lugares con población indígenas pueden decirse las personas sin religión? La respuesta fue que las personas en Chiapas se reconocen “sin religión” por miedo a ser segregados y que haya discriminación.
Diferenció entre dos tipos de personas que se identifican como sin religión. Comentó que, “una cosa es decir “sin religión”, como el de Chiapas, donde uno puede especular que lo hacen porque las personas no quieren meterse en problemas; y otra cosa, es lo que las personas creen. Hay personas que —mencionó— más que sin religión, son más “sin afiliación”, porque no quiere decir que hayan perdido su religiosidad o incluso su espiritualidad. Aclaró que estar ubicados en sin religión no significa ser ateos o agnósticos.
El doctor Blancarte Pimentel señaló que esta transformación de creencias se debe a la sociedad líquida, propuesta por el sociólogo Zygmunt Bauman. Debido a que la sociedad quiere satisfactores rápidos. “Las personas ya no soportan procesos de larga duración”, resaltó. Entonces, “¿cómo se traduce esto en términos de religiosidad?”, señaló que se explica por la teodicea, de Max Weber, la cual se conforma de los vocablos theós, del griego (Dios) y díkē (justicia).
“Si alguien se comportó mal en este mundo y aunque no haya justicia en este mundo, habrá justicia en el más allá, esa es la teodicea”, comentó. Como las personas ya no creen en la justicia divina, porque ya no podemos esperar, es cuando allí surge un rechazo al mundo y la sociedad empieza a cambiar en las creencias, lo que se refleja en las tendencias. Hay una individualidad reflejada en las tendencias, porque las personas están buscando una satisfacción personal, dejando de lado la satisfacción de la comunidad.
“Estamos todos metidos en un mundo de insatisfacción permanente y de búsqueda rápida de soluciones. Y muchas soluciones no pueden ser así de rápidas y no pueden ser basadas únicamente en los satisfactores inmediatos de nuestras vidas… tenemos que aprender a esperar. Tenemos que aprender a tener resultados de mediano y largo plazo y saber que nuestros satisfactores inmediatos no siempre son los que nos van a solucionar nuestras vidas”, concluyó Roberto Blancarte.



