20 de febrero de 2024.
Para hablar de la situación que enfrenta Sinaloa en materia educativa, el doctor José Enrique Villa Rivera —miembro de El Colegio de Sinaloa— disertó la conferencia: El sistema educativo en Sinaloa: una revisión, el sábado 17 de febrero del presente año, en el auditorio de rectoría de la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa. La actividad contó con la presencia del rector de la universidad, M.C. Jesús Aarón Quintero Pérez, y con el presidente de El Colegio de Sinaloa, Mtro. Élmer Mendoza.
El rector de la UPES comentó a los estudiantes que hablar del sistema educativo en Sinaloa y en el país no solamente es un tema de reflexión de hacia dónde vamos y qué queremos para las generaciones que está cursando una carrera universitaria. “Hay muchos retos para la educación, pero sobre todo hay una voluntad para transformarla y para buscar oportunidad para los jóvenes”, afirmó.
Enrique Villa Rivera comentó a los estudiantes que para ellos como expertos y futuros docentes, es importante que conozcan y analicen el sistema educativo del país y, por ende, del propio estado: “No hay otra profesión tan noble, porque forma a las futuras generaciones. Ustedes serán escultores de lo que va a ser Sinaloa en el futuro en nuestro país”.
Durante su conferencia, abordó algunos indicadores y algunos retos a los que se enfrentan en materia educativa en Sinaloa. Mencionó que hay alrededor de 6000 planteles de educación básica, cantidad que está relacionada con los temas de calidad de la educación, los recursos y con una política educativa de la entidad.
En cuanto a educación media, habló de la diversificación de planteles que hay en la entidad —en bachillerato se encuentran los CBTis, CBTa, CETis, COBAES, CONALEP, entre otros—, a lo que agregó: “Qué bueno que hay tantos planteles, qué malo es que todavía no hemos encontrado un modelo en cada estado en donde se definan caminos que hagan posible que se transite de un modelo a otro: alguien que entró a un CBTis, que se equivocó y luego quiere ir a un CECyTE no puede”.
Villa Rivera explicó que la cobertura es uno de los aspectos que permite medir la situación educativa de Sinaloa, dijo que la cobertura en educación superior se mide por el número de jóvenes que ingresan a la educación superior que están en edad para hacerlo. Señaló que en primaria y secundaria casi está llegando a la universalización y a pesar de que en media superior ya hay una ley que la hace obligatoria, hay un porcentaje de 84 de cobertura. Por otra parte, el promedio de la educación superior de Sinaloa está arriba del promedio nacional con 51.5 por ciento, frente a los 42.5 por ciento de promedio nacional.
“Pero, ¿qué quiere decir baja cobertura? ¿O tener alta cobertura? Que no tenemos jóvenes o que estamos perdiendo capacidad para la formación de jóvenes que son necesarios para la sociedad”, enfatizó el académico. Con base en esto, añadió que la calidad de vida está relacionada con gente informada que haga un impacto favorable en el desarrollo social, mismo que tiene que ver con economía.
Al respecto, especificó que si hay un crecimiento de la economía por encima del crecimiento de la población económicamente activa va bien el país, si no se suscitan fenómenos como problemas de salud, de seguridad, en la educación, por mencionar algunos.
Uno de los temas más complicados es la infraestructura educativa, determinó Villa Rivera, “las condiciones de infraestructura de las escuelas, en Sinaloa de manera particular, es una de las variables más importantes para que los niños aprendan o no” y añadió que hay un gran déficit en este rubro.
A partir de los índices de infraestructura de los municipios del estado que presentó, Enrique Villa Rivera expresó que “Sinaloa tiene dos realidades: hay un Sinaloa rico, que es la costa, y hay un Sinaloa pobre, que es la sierra”, es decir, las escuelas con mejor índice de infraestructura educativa están en la costa: Ahome, Culiacán y Mazatlán como los más importantes.
Para cerrar su conferencia, el experto en innovación y educación estableció que Sinaloa se debe de transformar progresiva y sostenidamente en el estado de la educación incluyente y eficaz; determinó que para lograrlo se debe atender la mejora consistente de las escuelas, el desarrollo profesional sostenido de los docentes y la elevación de la calidad de los aprendizajes de los estudiantes.



