17 de junio de 2026.
Como parte del proyecto editorial de El Colegio de Sinaloa, este organismo presentó la novela El mundo de Nená, ópera prima de Sadat Sosa, quien estuvo acompañada en los comentarios por Élmer Mendoza, escritor y miembro de este organismo colegiado, así como de la editora y narradora Yuvel Álvarez. La actividad tuvo lugar en el vestíbulo de la institución el martes 16 de junio del año en curso, donde se dieron cita lectores, familiares y amigos de la escritora.
La historia de Nená —que se desarrolla en un mundo distópico donde los personajes se enfrentan a la marginación y a la supervivencia, no sólo de las drogas, también de relaciones tóxicas— surgió hace algunos años de los talleres de narrativa que ha coordinado Élmer Mendoza en la entidad; y se publica en el marco de la Beca de Estimulación Artística ‘Antonio Haas’, otorgada por El Colegio de Sinaloa a Sadat Sosa.
A manera de charla, Yuvel Álvarez inició con la lectura de un fragmento destacando con este relato la trama de esta novela negra, sobre ese universo rudo creado por la autora y con esperanzas limitadas en torno a la cruda realidad que existe aún en algunos segmentos de la sociedad, por lo que la comentarista cuestionó la elección de esta temática.
Sadat Sosa definió a El mundo de Nená y a su personaje central Eugenia Astraincomo “toda una oveja negra”, explicando que siempre hay alguien que rompe los moldes, “alguien que, viniendo de una familia de doctores o contadores, termina siendo cualquier otra cosa menos eso”. De esa manera, habló de Nená, “representando esa parte que nadie quiere ver”. Alguien que cayó en las drogas, que su sueño era ser bailarina de ballet, pero circunstancias de la vida la orillaron a ser bailarina exótica, tratando de reflejar cómo la existencia de un vacío importante afecta en la toma de decisiones y configura nuestros destinos.
En otros de sus comentarios, Yuvel Álvarez agregó que “al ras de esta oscuridad, Sadat Sosa nos regala también un poco de color, debido a que destaca la existencia de personajes que, dentro de todo el panorama oscuro de la obra, hacen reír y disfrutar de pequeños momentos agradables a pesar de estar inmersos en el mundo de las drogas.
Por su parte, Élmer Mendoza felicitó a la escritora por esta novela que, a pesar de los contratiempos y obstáculos, logró culminar, destacando que es una obra valiosa al enunciar elementos representativos de la sociedad, los que aportan una base sólida en el realismo del relato. Asimismo, argumentó que “utiliza una serie de conexiones y palabras que tienen que ver con el lenguaje social”, refiriéndose a cómo el uso de palabras regionales o del argot enriquece el lenguaje literario del texto. Al mismo tiempo explicó que Sadat Sosa integra la música en el relato y ésta potencia algunas acciones en la novela.
“Es un micro-homenaje a Chavela Vargas; otras son canciones que relacioné más con lo que he escuchado. Por ahí les dejo un código QR con la playlist de las canciones para quienes al leer la novela puedan tomarse una pauta en la lectura y vinculen estas canciones, para que como lectores tengan un referente del porqué aparece una canción en el texto”, explicó la escritora.
Élmer Mendoza le pidió: “Cuéntanos de Ellas, ese nombre neutro que le pones a estas protagonistas, con un pronombre. Nombrarlas así me parece muy fuerte”. Sadat Sosa reveló que las “Ellas fue la parte más dolorosa al escribir. Pero sabes tú que mujeres así, ya no tienen nombre. Entonces, ¿cómo las nombras? Si es una novela breve y los capítulos son cortos, ¿cómo las mencionas a todas? Al final, a Ellas ya no les interesaba su nombre. Pero sí me dolió reflexionar sobre esto, porque siguen muchas Ellas por ahí”.
Yuvel Álvarez agregó que “Sadat es alguien que se atreve a plantear cosas y jugar con ellas sin temor a cómo se percibirán”, comentario que la autora aprovechó para compartir con los asistentes que la intención de su historia fue darle voz a quienes no la tienen, haciendo referencia a sus “amigos de la calle, esas personas que muchos no se atreven a voltear a ver, pero merecen un homenaje digno como cualquier otra persona”. Agregó que trató de retratar “el porqué de su camaradería a pesar de su contexto; situaciones que pude rescatar de convivencias con algunos de ellos en donde los escuché y traté de comprender”.
Para finalizar, Élmer Mendoza le cuestionó sobre cuál es su superpoder, a lo que Sadat Sosa respondió que tiene y comparte el mismo superpoder que todos los sinaloenses: la resiliencia, “que la tenemos a flor de piel por el contexto que vivimos y en ocasiones no tenemos en cuenta. De saber que puedes hacer las cosas a pesar de que todo esté en tu contra”.
Al final de la actividad, Sadat Sosa tuvo un espacio para la tradicional firma de libros y un acercamiento directo con los lectores presentes, donde recibió múltiples felicitaciones y comentarios positivos respecto a su libro.









