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Es importante determinar los compuestos orgánicos persistentes (COP’s) para asegurar salud y bienestar: María Aurora Armienta Hernández

23 de abril 2021

Dentro de las conferencias del Primer Webinar Internacional sobre los Resultados del Monitoreo de COP’s en México, como parte del programa de evaluación de la eficacia del convenio de Estocolmo, participó la Dra. María Aurora Armienta Hernández ―miembro de El Colegio de Sinaloa― con el tema: Agua subterránea, el viernes 23 de abril. El evento fue realizado por la Universidad Autónoma de Occidente, la Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Convenio de Estocolmo, el H. Congreso del Estado de Sinaloa y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.

En el caso de las aguas subterráneas, la Dra. Armienta explicó que puede ser una contaminación antropogénica, es decir, por la actividad humana como los criaderos de animales o el uso de pesticidas. La investigadora comentó que este tipo de contaminación tiene sus particularidades debido a que “el transporte de los contaminantes depende tanto de las características químicas de los mismos, como de las características del acuífero, del subsuelo y del flujo del agua subterránea, entre otros factores”.

El otro tipo de contaminación es la natural, que refiere a la interacción natural del agua con las rocas, por lo que es muy importante considerar las características de las rocas del acuífero y del flujo del agua. Agregó que esta contaminación está asociada con la presencia de hierro, flúor, magnesio, arsénico, entre otras.

María Aurora Armienta indicó que el agua subterránea en México es muy importante, ya que más del 60% del abastecimiento del agua potable proviene de acuíferos, siendo los principales problemas de contaminación de estas aguas en el país la intrusión salina, nitratos, coliformes, arsénico (As), flúor (F), hierro (Fe), manganeso (Mn), cromo (Cr) y compuestos orgánicos. Algunos de los mencionados, aclaró, están entre los diez químicos de mayor preocupación para la salud pública declarados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para efectos de la presentación, señaló que se enfocaría en el estudio del arsénico, siendo la norma en México para agua potable de 0.025 mg/L. Dividió los efectos tóxicos del arsénico entre no carcinogénicos ―cardiovasculares, pulmonares, enfermedades de la piel, entre otros― y carcinogénicos ―vejiga, riñones, pulmones, hígado y piel―.

Posteriormente, explicó que los preservantes de la madera, los insecticidas y el pigmento en pirotecnia son algunas fuentes de contaminación de arsénico. No obstante, su principal fuente a nivel internacional es natural, presente en minerales como la mimetita, la arsenopirita y la escorodita. Como ejemplo, mencionó a la Ojuela en Durango, lugar típico de mineralización por arsénico con 29 minerales que contienen este elemento.

También comentó sobre su estudio en Zimapán, Hidalgo para identificar el origen del arsénico en el agua y proponer alternativas para su solución. Parte de sus conclusiones fueron que los jales mineros liberan arsénico por reacciones de oxidación con oxígeno y agua, por la presencia de los minerales presentes. La Dra. Armienta identificó las dos fuentes de contaminación por As en Zimapán: natural (mineralización) y antropogénica (jales, humos de las fundidoras). Mencionó que parte de la solución que se ha dado es la instalación de un acueducto y una planta de tratamiento.

Asimismo, habló que el arsénico también está presente en zonas geotérmicas, por mencionar algunos sitios: Los Azufres, Michoacán y Los Altos de Jalisco.

Otro problema en el agua subterránea son los sólidos disueltos totales que se da en las zonas costeras principalmente. En Sinaloa se ha encontrado arsénico, hierro, manganeso y plomo en los pozos.

Concluyó diciendo que “es importante, sobre todo en zonas agrícolas de nuestro estado, no nada más determinar estos elementos potencialmente tóxicos, sino también estos compuestos orgánicos persistentes (COP’s) ―los cuales trata esta reunión― para así asegurar que el agua esté limpia, que proporcione salud y bienestar, que contribuya a que su uso sea seguro al preparar los alimentos, el riego de los cultivos, en la preservación de la vida de los ecosistemas terrestres y en la vida submarina”.

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