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Federico Páez Osuna publica artículo sobre el COVID en Sinaloa y la contaminación del aire

02 de agosto 2021

En la prestigiada revista Chemosphere, los investigadores Dr. Federico Páez Osuna —miembro de El Colegio de Sinaloa—, Dra. Gladys Valencia Castañeda y Dr. Uriel Arreguin Rebolledo publicaron el artículo: El vínculo entre la mortalidad por COVID-19 y las emisiones de PM2.5 en zonas rurales y municipios de tamaño mediano considerando la densidad de población, eventos de polvo y velocidad del viento, publicado en línea el 22 de julio de 2021.

De acuerdo con los autores e investigadores del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, un tema vigente y de suma actualidad es analizar cómo la contaminación ambiental y el clima pueden afectar la diseminación y severidad de COVID-19 en humanos. Ellos documentaron el primer caso de asociación entre material particulado 2.5 (PM2.5) y COVID-19, así como tasas de mortalidad que involucraron a municipios rurales y medianos del noroeste de México, particularmente el estado de Sinaloa, donde el monitoreo directo de la calidad del aire está ausente.

Cabe señalar que el PM2.5 se refiere al material particulado respirable presente en la atmósfera de nuestras ciudades en forma sólida o líquida —polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, cemento y polen, entre otras— mismo que se puede dividir, según su tamaño, en PM10 y en PM2.5. Estas últimas están constituidas por aquellas partículas de diámetro aerodinámico inferior o igual a los 2,5 micrómetros, lo que significa que son 100 veces más delgadas que un cabello humano.

Alternativamente, el Dr. Federico Páez y su equipo utilizaron emisiones antropogénicas de PM2.5 para estimar la exposición a PM2.5 en cada municipio usando dos escenarios: 1) considerando la fracción derivada de la combustión de combustible de vehículos; y 2) el derivado de fuentes antropogénicas modeladas. Este estudio proporciona información para comprender mejor y enfrentar futuras pandemias al examinar la relación entre contaminación PM2.5  y mortalidad por COVID-19 considerando la densidad de población y la velocidad del viento.

Los principales hallazgos son: (a) los municipios con altas emisiones de PM2.5 y alta densidad de población tienen una mayor tasa de morbilidad de COVID-19; (b) las tasas excepcionalmente altas de mortalidad por COVID-19 de los municipios rurales podrían estar asociadas a los eventos de polvo, que son comunes en estas regiones donde predominan los suelos sin vegetación; y (c) la influencia de la velocidad del viento en la tasa de mortalidad de COVID-19 se evidenció solo en municipios con 100 habitantes por km2.

Estos resultados confirman la sugerencia de que los altos niveles de contaminantes del aire asociados con la densidad de población y una frecuencia elevada de eventos de polvo pueden promover una prevalencia y gravedad extendidas de partículas virales en el aire contaminado de comunidades urbanas, suburbanas y rurales. Esto admite un medio de diseminación del coronavirus SARS-CoV-2, además de la transmisión directa de persona a persona.

Entre las conclusiones a las que llegaron el Dr. Federico Páez y colaboradores señalan algunas sugerencias específicas en materia ambiental, sanitaria, social y política que se pueden deducir de este estudio y ser aplicadas en otras regiones, son aquellas destinadas a reducir los riesgos vinculados a los principales factores involucrados en la propagación y mortalidad de COVID-19: (i) es importante desarrollar programas de reforestación en suelos sin vegetación en regiones  propensas a eventos de polvo; (ii) la introducción de tecnologías más limpias que ayuden a disminuir las emisiones de contaminantes y reducir el cambio climático es  crucial en municipios donde el aire contaminado se ve agravado por industrias y centrales termoeléctricas que operan quemando el combustible de petróleo; (iii) de manera similar, la expansión futura de las ciudades medias y bajas requiere una mejor planificación para evitar una alta densidad de población, especialmente en aquellos municipios donde la velocidad del viento es baja (9,3 km/h) y eventos de polvo son recurrentes.

Aunque parezca reiterativo, es importante enfatizar que en la gestión de la pandemia COVID-19 se necesita un estricto bloqueo y prueba de reacción en cadena de la polimerasa masiva (PCR), que en la mayoría de los casos en países subdesarrollados y en desarrollo es un problema grave en estaciones de monitoreo, además de los insuficientes servicios de salud y la falta de calidad del aire. 

Finalmente, es importante resaltar el valor de los estudios realizados para comprender el papel de los factores implicados en la difusión, salud y la política social relacionada con el COVID-19. Entender estos factores es clave para implementar respuestas políticas efectivas, aplicar tecnologías nuevas y adecuadas, y realizar inversiones en salud para mitigar y controlar los impactos de los brotes de COVID-19, así como otras epidemias.

*Artículo original disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0045653521021068?via%3Dihub

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