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Magdalena Guerra Crespo presenta nuevos estudios promisorios para la enfermedad de Parkinson

30 de noviembre de 2021.

En el marco de las actividades de El Colegio de Sinaloa del programa Ciencia en Directo, edición 2021, la Dra. Magdalena Guerra Crespo —investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM— ofreció la conferencia: Las células troncales embrionarias y pluripotentes inducidas humanas para el estudio de la enfermedad de Parkinson desde nuevos enfoques, el martes 30 de noviembre del presente año, a través de plataformas digitales.

La doctora Magdalena Guerra explicó que la enfermedad de Parkinson es el trastorno del movimiento más frecuente y el segundo trastorno neurodegenerativo más prevalente únicamente después del Alzheimer. Mencionó que existe una incidencia de 13 personas alrededor de 10,000 individuos al año; asimismo, el envejecimiento es un factor crítico para el desarrollo de este padecimiento.

La investigadora expuso que esta enfermedad fue descrita hace más de 200 años por James Parkinson a través de los síntomas motores bradicinesia, temblor en reposo, rigidez muscular, inestabilidad postural y alteraciones en la marcha. “Muy recientemente, se han identificado síntomas no motores como el deterioro cognitivo, trastornos del sueño, ansiedad, depresión, pérdida del olfato y problemas gastrointestinales que se desarrollan desde muy temprana etapa de la enfermedad, en el cual se basa su principal estudio”, expresó.

Magdalena Guerra mencionó que el Parkinson comienza en la sustancia Nigra pars compacta del cerebro donde se libera la dopamina, se observa que disminuye en un 50% el número de neuronas dopaminérgicas (DAs) y hasta un 80% la liberación de dopamina en su blando, donde los síntomas motores ayudan a detectar la enfermedad”, explicó la investigadora.

A manera de ejemplo, explicó que unos de los factores que ayuda a determinar esta enfermedad en el cerebro, “es la falta de pigmentación de la sustancia Nigra (negra) debido a la pérdida de neuromelanina, pigmento sintetizado por estas células, de la cual disminuye una enzima llamada tirosina hidroxilasa que es la ezcima limitante en la síntesis de dopamina.

Asimismo, dijo que las neuronas dopaminérgicas de la SNpc (Sustancia Negra pars compacta) inervan diferentes estructuras cerebrales: sustancia Nigra reculade, globo pálido, núcleo subtalámico, núcleo reticular talámico y corteza cerebral. Y mostró una imagen sobre la complejidad que puede tener la muerte de este tipo celular.

En su opinión, “hay que mencionar ―a pesar de estos 200 años de estudio del Parkinson―, que aún no se conoce cuál es su origen, por eso se dice que es idiopático en un 85 a 90 por ciento. Algunos factores que sí han podido identificarse son los fármacos, pesticidas, solventes, contaminantes, lesiones cerebrales y el envejecimiento”. Igualmente, mencionó que del 10 al 15 por ciento de esta enfermedad es hereditaria.

Además, la investigadora expresó que se continua en busca de un tratamiento que sea óptimo, a razón de que hasta el día hoy no se ha podido detener la neurodegeneración de esta célula, ya que el medicamento farmacológico sólo controla los síntomas motores. Con respecto a la medicina regenerativa, la propuesta es usar las células troncales pluripotentes (CTP), no sólo para el Parkinson, sino para muchas otras enfermedades tales como las enfermedades cardiacas.

Explicó que las células troncales pluripotentes “son aquellas que tienen la capacidad de auto-renovación, es decir, de dividirse para dar origen a una célula similar a ella y diferenciarse de todas las células del organismo, entre ellas las neuronas, a través de un proceso conocido como neurogénesis”. Mencionó que hay dos tipos principales: las células troncales embrionarias (CTEs), obtenidas de la masa interna del blastocisto de embrión; y las células troncales pluripotentes inducidas (IPSC), estas últimas obtenidas a partir de células somáticas (adultas) ya diferenciadas —generalmente fibroblastos— que a través de un coctel de factores de pluripotencia es posible llevarlas y reprogramarlas a células troncales pluripotentes.

La académica expuso un caso realizado en el laboratorio, en el cual tienen células de un paciente con triplicación alfa-sinucleína, pretendiendo diferenciar neuronas dopa-numéricas y estudiar los eventos celulares que ocurren durante este trayecto de la célula, así como trasplantes celulares en el cerebro para poder estudiar el microambiente del cerebro y saber si la sustancia Nigra pars compacta es en realidad permisiva a la diferenciación e integración de la célula.

Por consiguiente, mencionó que estos estudios validan el empleo de CCEs (células ciliadas externas) como biosensores de ambientes neurogénicos en el cerebro adulto, por lo cual indicó que “el cerebro posee condiciones propicias para diferenciación neuronal fuera de los sitios neurogénicos clásicos, a los que hemos llamado nichos “silenciosos”, regiones en el cerebro adulto que normalmente no producen nuevas neuronas, pero sí pueden activarse bajo ciertas condiciones fisiológicas”.

Finalmente, Magdalena Guerra Crespo concluyó que no existe una correlación directa entre las regiones con alto contenido de células troncales neuronales (nichos neurogénicos) y las zonas que favorecen la neurogénesis, por lo que contribuye a entender los límites de la regeneración cerebral de mamíferos.

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