Skip to content Skip to footer

México es de las primeras culturas globales de la humanidad: Ana Paulina Gámez

9 de octubre de 2020

Quién nos iba a decir que tomar un jugo de naranja, elemento agrícola introducido por los árabes en la península Ibérica que luego llegaría hasta nuestros días como parte del desayuno nacional, sería unos de los tantos ejemplos que nos demuestra que la influencia árabe está presente en los más insospechados aspectos de la cultura mexicana, reveló Ana Paulina Gámez Martínez, doctora en Historia del Arte, durante la videoconferencia: La huella de la cultura hispano-morisca en México, el viernes 9 de octubre del año en curso, como parte del ciclo «Conversaciones en El Colegio de Sinaloa», que se transmitió vía Facebook y YouTube institucionales.

Sin embargo, reconoce la Dra. Gámez Martínez, la cultura hispano-morisca de raíces árabes no llegó a Nueva España sólo gracias a los recién conversos. Muchos de sus elementos eran ya parte de la civilización de los viejos cristianos españoles venidos a estas tierras, incluidos los conquistadores. Es por ello que el español que hoy se habla en México está salpicado de arabismos y nuestras costumbres, cocina, indumentaria, arquitectura y artesanías poseen los más insospechados toques moriscos.

La especialista hizo énfasis, en primer término, al español que hablamos cotidianamente ―y en nuestras costumbres— para entender después esa influencia hispano-morisca en la gastronomía, la indumentaria y la arquitectura mexicanas. El castellano, en este caso el español, fue recogiendo e incorporando una serie de palabras árabes que ahora se usan más en México que en España, ya que antiguamente los españoles, los viejos cristianos, quisieron eliminar de arabismos su lengua y sus costumbres. Sin embargo, en México no existía ese problema y se siguieron usando, entre esas palabras podemos mencionar: acequia, alfarería, elixir, aceite, almíbar, jarabe, jazmín, aceituna, álgebra, azucena, alfeñique, amapola, aljibe, alberca, bazar, quilate, azotea, almohada, entre otras.

Entre los ejemplos de la influencia árabe que mostró la historiadora está la arquitectura de antiguos edificios en nuestro país, como es el caso del exconvento franciscano en Tzintzuntzan, Michoacán, donde es evidente la influencia mudéjar y musulmana en sus alfarjes; en el caso de la cocina, y la agricultura, puso como ejemplo los chiles en nogada —platillo que se dice fue creado por primera vez en un convento poblano en el siglo XIX― que está colmado de ingredientes que se trajeron con la conquista: granada, nueces, duraznos, peras, chabacanos, manzanas y las especias, son ejemplo de un plato que consideramos tan mexicano que en realidad no hubiera sido posible sin todos estos elementos de agricultura que llegaron a nosotros vía España, pero a su vez fueron introducidos en la península ibérica por los árabes.

La Dra. Gámez Martínez señaló que con todos estos elementos se da cuenta de lo universal que es México: “no somos lo que nos han hecho creer que somos, somos el resultado de un mundo de mestizajes que se hicieron en la península Ibérica y que después se sumaron a un mestizaje que se produjo aquí y a esto le vamos a agregar también lo que llegó de África, lo que llegó de Asia, y México finalmente fue, y esto se ha dicho mucho, y quizá no nada más México sino América Latina en general, fueron las primeras culturas globales en la historia de la humanidad”.