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Residuos mineros en niveles altos pueden afectar algunos cultivos: Dra. María Aurora Armienta Hernández

28 de octubre de 2020

En el marco del Ciclo Conversaciones desde El Colegio de Sinaloa, la Dra. María Aurora Armienta Hernández, miembro de este organismo colegiado, presentó la videoconferencia: ¿Pueden coexistir la minería y la agricultura?, el miércoles 28 de octubre de 2020, a través de las plataformas Zoom y Facebook Live. Acompañaron a la expositora la Lic. Lydia Concepción Celaya, secretaria general de este organismo, y la Mtra. María Trinidad Guerrero, directora Editorial y de Comunicación.

La científica hizo énfasis al señalar que México es un país con un potencial minero muy importante, a nivel internacional se le reconoce por su alto potencial en minerales como oro, plata, plomo, zinc, cobre, bismuto, cadmio y otros; además, el Servicio Geológico Mexicano señala que en el 70% del territorio nacional es susceptible de encontrar depósitos de minerales. Recordó que existe una tradición minera con más de 400 años y en el año 2018 el sector minero metalúrgico aportó el 8.2% del Producto Interno Bruto (PIB) y, según las cifras, para enero de 2020 generó 381,456 empleos.

En opinión de la Dra. Armienta, la agricultura y la minería son dos actividades económicas relevantes en el estado de Sinaloa. Sin embargo, los procesos de extracción y beneficio de minerales producen residuos que al acumularse constituyen un peligro hacia el ambiente, principalmente por la dispersión potencial de elementos tóxicos. En muchas zonas del país las actividades agrícolas se desarrollan en las cercanías de dichos residuos.

La investigadora explicó la importancia que la minería genera a nivel económico y social, en el caso específico de Sinaloa —que por sus características geológicas se le reconoce por su gran potencial en recursos minerales— en la actualidad es una de las actividades más importantes para la economía del estado, las principales minas en explotación están localizadas en los municipios de Choix, Concordia, Cosalá, El Rosario, Mazatlán, Mocorito, San Ignacio y Sinaloa. Por consiguiente, en 2017 Sinaloa ocupó el sexto lugar a nivel nacional como productor de oro, noveno lugar en zinc, décimo lugar en cobre y plomo y el décimo segundo lugar en plata, según datos aportados por la Secretaría de Desarrollo Económico, la Subsecretaría de Fomento Económico y la Dirección de Minería del estado de Sinaloa.

Por otro lado, tenemos a la agricultura pues en Sinaloa la agricultura es la actividad más importante, las zonas agrícolas constituyen aproximadamente el 33.63% de la superficie estatal, de las cuales 41% cuenta con infraestructura de riego y el 59% restante es agricultura de temporal. La Dra. Armienta Hernández informó que, en 2017, en Sinaloa se cultivaron 1 millón 149 mil 320 hectáreas, que produjeron 12 millones 165 mil 950 toneladas de alimentos con un valor de producción de 48 mil 448 millones de pesos. En el año 2019, la producción agrícola sinaloense tuvo un valor en el mercado de 61,019 millones de pesos, que actualmente posicionan al estado como uno de los principales productores de alimentos a nivel nacional.

Impacto de metales pesados en la salud

La científica ejemplificó lo que pasa con los residuos mineros, conocidos como jales, que fueron acumulándose a lo largo de centenas de años, cuando no están bien protegidos y las lluvias y el aire van transportándolos hacia otros lugares e infiltrándose en los mantos acuíferos. A continuación dio algunos ejemplos de los efectos de estos metales en la salud cuando la población está expuesta durante mucho tiempo: en el caso del antimonio incrementa el colesterol y disminuye la glucosa sanguínea, así como diarrea y vómito; el plomo, por su parte, ocasiona retraso en el desarrollo físico y mental de los niños, también problemas en el riñón y alta presión en las personas adultas; el manganeso provoca efectos adversos neurológicos, así como afectaciones al hígado y al páncreas y el cadmio produce insuficiencia renal aguda (nefrotoxicidad), interrumpe la entrada de calcio y osteoporosis.

Efectos de residuos mineros en la agricultura

Asimismo, enumeró los efectos tóxicos de algunos minerales en las plantas: el cadmio, por ejemplo, ocasiona hojas amarillosas y torcidas en frijol, soya, espinacas, zanahoria, avena y rábanos; el manganeso provoca clorosis y lesiones necróticas de las hojas, secado de las puntas de las hojas, atrofia de las raíces y del crecimiento de las plantas en cereales, leguminosas, papa y calabaza; el plomo se manifiesta en la planta cuando desarrolla hoja verde oscuro, atrofia del follaje y hojas marchitas, y el zinc se manifiesta con clorosis y necrosis de las puntas de las hojas, retardo en el crecimiento de las plantas y daño a las raíces principalmente afecta en cereales y espinacas, concluyendo que estos metales no son buenos en altas concentraciones, algunos ni siquiera en bajas para las plantas.

Con relación a los estudios que se han hecho, la investigadora señala que la mayoría de esos minerales sobrepasan la norma mexicana y la norma internacional. En Sinaloa, por ejemplo, se puede tener influencia no nada más de las minas que se encuentran a lo largo del estado, también tenemos zonas mineras muy cercanas y vecinos a estados fuertemente mineros como Durango y Chihuahua ya que algunas de sus minas colindan muy cerca de los límites con Sinaloa. Aquí se debe tomar en cuenta que son yacimientos en explotación, por lo que pueden afectar algunas zonas aledañas si es que hay algún problema en ellas; sin embargo, si actúan y operan adecuadamente conforme a las normas y con sistemas ambientalmente sustentables, se espera que no afecte.

Por último, la Dra. Armienta explicó algunas conclusiones de los estudios realizados: la contaminación con metales pesados afecta al desarrollo del maíz, los daños son visibles; las concentraciones de metales son mayores en la raíz, seguidas de las partes aéreas y por último en los granos. Los minerales que representan mayor riesgo son cadmio, arsénico y plomo por su alta toxicidad y traslocación, quiere decir que pasan desde la raíz hasta el tallo, las hojas y los granos. Por otro lado, el uso de este maíz para alimentar animales, en zonas impactadas por la minería, representa también un peligro pues los elementos tóxicos pueden afectarlos, así como impactar la cadena alimenticia; las afectaciones a los cultivos implican una problemática ambiental, económica y social que se traduce en menor crecimiento y una menor productividad.

Finalmente, la investigadora recomendó que en sitios agrícolas con niveles altos de metales pesados es necesario restringir el uso de predios para cultivos comestibles y desarrollar acciones de remediación; por lo que debe evitarse el cultivo de vegetales comestibles en zonas impactadas por residuos mineros, así como desarrollar acciones para proteger las zonas agrícolas que potencialmente pudieran ser impactadas por los residuos mineros; y que la operación de las minas y las plantas de procesamiento cumplan con los protocolos requeridos para la protección del ambiente.