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El Golfo de California es una zona de crianza, de alimentación y de reproducción para la ballena azul: Diane Gendron

1 de junio de 2023.

Debido al papel importante que cumplen las ballenas en la aportación de nutrientes a los ecosistemas marinos, la doctora Diane Gendron —investigadora del CICIMAR-IPN— impartió la conferencia Navegando en contra de la corriente estudiando la ballena azul, el miércoles 31 de mayo del año en curso, a estudiantes del CBTis 51 del puerto de Mazatlán.

En la actividad —enmarcada en el programa Con C de Ciencia 2023— estuvo presente la Lic. Lydia Concepción Celaya, secretaria general de El Colegio de Sinaloa en representación del presidente de este organismo colegiado Mtro. Élmer Mendoza; así como el director del plantel, M.C. Jorge Gil Ureña.

La doctora Diane Gendron señaló que el propósito principal de su conferencia es motivar a los jóvenes a encontrar una pasión en su vida y a seguir su intuición: “Yo quería pasarles ese mensaje: no tener miedo de navegar contra la corriente”, comentó. Compartió que a lo largo de su vida ha tenido que tomar decisiones en contra de lo que otros aconsejaban, pero siguiendo su intuición. Una de las decisiones que tomó fue recorrer su país natal —Canadá— a los 18 años y en ese viaje se preguntaba: “¿Qué es esta Baja California? ¿Es de México? ¿Qué habrá ahí?”. Además, mencionó que, en un inicio, para estudiar a las ballenas se embarcó como voluntaria de turismo.

Explicó a los estudiantes que las ballenas se alimentan en el hemisferio norte durante el verano y posteriormente en invierno migran al hemisferio sur para reproducirse y tener a sus crías. Por lo que decidió viajar a Loreto, Baja California Sur, en una de las embarcaciones que iban a estudiar a las ballenas durante el invierno: “cuando llegué me enamoré del lugar y entonces lo tenía visualizando ‘yo voy a regresar aquí’. También me di cuenta que la ballena azul comía en Loreto, lo cual en los libros decían que no era así, entonces empecé a tener muchas preguntas para contestar”, indicó la investigadora.

Cuando llegó a trabajar al CICIMAR se encontró con que nadie estudiaba de qué se alimentaba la ballena azul, decidiendo así analizar a los eufásidos (Euphausiacea) y demostrar que la ballena azul sigue alimentándose en invierno. Dijo que también tenía en mente estudiar a los individuos, al no existir un catálogo en cuanto a ballena azul. Agregó que a través de la dorsal y su pigmentación es posible identificarlos y enfatizó que —incluso las crías— guardan su pigmentación toda la vida, es decir, se puede hacer un seguimiento de cada individuo a lo largo de los años.

De la misma manera, comparó que a diferencia de la ballena gris que tiene una población de 22000, la ballena azul solo cuenta con una población de 2000. “Los que estudian ballena gris ven 100, 200 crías cada temporada; nosotros con ballena azul vemos una, dos, a lo máximo cinco, entonces la población aumenta muy lento”, compartió la doctora Gendron.

Entre otros aspectos, detalló que para estudiar a la ballena azul analizan el soplo, toman biopsias, estudian la piel descamada y las heces, donde estas últimas les permiten analizar los parásitos, su alimentación y hormonas. Destacó que la ballena azul no sólo come kril o eufásidos, sino también mictófidos (pez linterna), resultado al que llegó estudiando el ADN de las presas encontrado en las heces de las ballenas. A través de las heces, también es posible estudiar los niveles de progesterona y así distinguir las hembras preñadas, comentó la académica.

“Concluimos que el Golfo de California es una zona de crianza, de alimentación y de reproducción. Es un lugar súper importante para esta especie”, afirmó la doctora Diane Gendron.

Hacia el final de su conferencia, explicó que se decidió incluir a la ballena azul dentro de los programas PACE (Programas de Acción para la Conservación de Especies), no porque la población se encuentre en riesgo sino por el crecimiento turístico de Loreto, cambiando la pesca deportiva por la observación de ballenas.

Al estudiar los efectos de las lanchas y embarcaciones en la ballena azul, llegaron a la conclusión que al apagar el motor de la panga la ballena buceaba más tiempo en la superficie que con el motor encendido, por lo que compartieron con los pescadores la información cambiando así la forma de avistar ballenas, por una observación pasiva única en el mundo.

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