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No todos los suelos proveen las mismas funciones: Dra. Blanca González Méndez

22 de octubre de 2020

Para continuar con la agenda del programa Ciencia en Directo impulsado por El Colegio de Sinaloa, el jueves 22 de octubre la invitada fue la Dra. Blanca González Méndez, quien ofreció la videoconferencia: El suelo como regulador de procesos ambientales, en la que explicó que el suelo es un recurso no renovable. La actividad se desarrolló a través de las plataformas streaming de Zoom y Facebook Live.

La especialista dijo que en nuestro país hay organismos como la Comisión Nacional de la Biodiversidad, la Comisión Nacional del Agua y otras dependencias afines, pero no existe ninguna comisión especial para la parte de los suelos; remarcó que los suelos hacen infinidad de cosas por los seres humanos al ser un recurso muy importante para los ecosistemas terrestres al ser un regulador de los sistemas ambientales. El suelo es una zona estrecha de la corteza terrestre en la que la litósfera, la hidrósfera, la atmósfera y la biósfera se sobrelapan e interactúan, detalló.

Explicó los diferentes tipos de suelo que existen, así como los componentes que los forman, contó que para que se forme un centímetro de suelo se requieren entre 400 y 1000 años, así que por su historia y su origen los suelos son variables en el espacio y en el tiempo. Dijo que dependiendo del clima la vegetación, la forma del relieve donde se formó, del tipo de roca que le está dando origen se van a formar suelos diferentes a lo largo de la corteza terrestre, y esa variabilidad es tan alta que puede darse en pocos metros.

La Dra. González Méndez detalló las funciones primordiales que cumple el suelo al aportar servicios ecosistémicos que permiten la vida en la tierra y lo ejemplifico según una tabla de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura —FAO―: purificación del agua y reducción de contaminantes del suelo, regulación del clima, ciclo de nutrientes, hábitat para organismos, regulación de inundaciones, fuente de recursos farmacéuticos y recursos genéticos, base para las infraestructuras humanas. Asimismo, el suelo suministra materiales de construcción, conserva la herencia cultural, también suministra alimentos, fibras y combustibles y sirve de retención del carbono.

No todos los suelos proveen las mismas funciones, enfatiza la investigadora, “cada suelo tiene su vocación natural como resultado del conjunto de sus propiedades física, químicas y biológicas que a su vez son el resultado de las condiciones ambientales en las cuales se formó ese suelo”. Así, al referirse al suelo como regulador de procesos ambientales preparó dos ejemplos muy específicos: como regulador del clima y regulador del ciclo de nutrientes. Para ello citó el riego con aguas residuales, que el gobierno ha empezado a utilizar para no usar el recurso limpio del agua, es una práctica que se realiza en varios países a nivel mundial, siendo China uno de los mayores modelos.

Sin embargo, la especialista que estudia la variación espacial y temporal de diversos compuestos en los suelos —entre los cuales destacan los metales pesados y los gases de efecto invernadero asociados a actividades antrópicas, como residuos mineros y riego con aguas residuales― detalló que en México se tiene uno de los lugares más antiguos donde se utilizan aguas residuales: el Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo en donde se aprovecha el agua de riego proveniente de la Ciudad de México.

La especialista dijo que en los últimos tiempos esto ha cambiado porque ya se instaló una planta de tratamiento de aguas residuales aunque todavía no está en funcionamiento; sin embargo detalló las ventajas de utilizar aguas residuales en los cultivos: garantiza la utilización de agua en todo el año, mantiene la fertilidad y productividad de las tierras de cultivo, introduce grandes cantidades de materia orgánica y nutrientes, reduce las necesidades de fertilización, incrementa el rendimiento, promueve comunidades microbianas más activas y mejora la estructura del suelo.

Por otro lado, enfatizó la investigadora, las desventajas que incluyen patógenos ―unidades microbianas que son nocivas para plantas, animales y la salud del hombre—, incrementa la salinidad, adiciona nutrientes en exceso, trae un gran contenido de contaminantes inorgánicos y orgánicos que afectan a acuíferos y ecosistemas cercanos y, por último, promueve el riego por inundación por la gran cantidad de sedimentos que trae.